domingo, 17 de febrero de 2013

Miserables VS. Miserables




Por: Alexiel Vidam

Jan Valjan es un ex convicto que fue condenado a veinte años de trabajos forzados por robar un pedazo de pan. Una vez libre, se ve obligado a cambiar de identidad para iniciar una nueva vida. Consigue dinero, compra una fábrica, y hasta se hace alcalde de Montreul-Sur-Mer. Sin embargo, el prefecto Javert está obsesionado con atraparle (dado que su cambio de identidad es un delito). Al descubierto, Valjean debe huir hacia París, esta vez, teniendo bajo su cuidado a una pequeña huérfana de nombre Cosette.

Jan Valjan y Fantine en la versión de 2012.
Éste es el argumento central de Los Miserables, obra de Victor Hugo que ha sido tantas veces llevada a la pantalla. Sin embargo, la última entrega realizada por Tom Hopper, se nos presenta a modo de musical, un musical, que muy por el contrario de perder difuminar la fuerza o el dramatismo de la obra original, se intensifica en cada una de las canciones.

Liam Neeson es Jan Valjean en la versión de 1998.
He tenido la oportunidad de ver también la versión de 1998, dirigida por Billie August, quien supo también realizar una adaptación bastante buena de la novela, quizás algo más realista en cuanto al formato (aceptamos la verosimilitud de un musical, en tanto entendemos que tales sucesos son dables dentro del género) y a la construcción de ciertos personajes (Liam Neeson nos muestra a un Valjean un poco más “sucio”, más agresivo y bastante más celoso que el interpretado por Jackman), pero –también- menos fiel a la novela, y más “tijereteada”.  Ello trae consigo la exclusión de ciertos personajes como que sí fueron considerados por la versión de Hopper, y que dotan de riqueza al argumento; dado que su diversidad y complejidad, su presencia enfatiza en los contrastes de bien y mal, que son tema básico de la obra de Victor Hugo.

Geoffrey Rush como Javert en la versión de 1998.
En el filme de August, esa marcada dualidad se resume en Jan Valjean y su antagonista Javert, interpretado por Geoffrey Rush, a quisiera destacar por interpretar a un Javert mucho más sólido que el de Rusell Crowe. El Javert de Crowe me pareció por momentos “fofo” e “inseguro”; fanáticos, sí, pero mucho más dubitativo en sus expresiones que el imponente Javert de Rush.

Cosette y Marius en  la versión de 2012.
Por otra parte, el romance entre Marius y Cosette está mejor desarrollado en la versión de 1998. El Marius de esta entrega (Hans Matheson), tiene mucho más carácter, se cree más su “rollo” revolucionario y vive un romance mucho más pasional con Cosette (Claire Danes), quien a su vez se rebela de forma más tajante contra la sobreprotección de su padre adoptivo. En el musical, Marius (Eddie Redmayne) es un chico idealista pero con menos temple, que hasta parece indeciso entre seguir con su revolución o ir tras su amada. Cosette (Amanda Seyfried), por su lado, tiene mucha más personalidad cuando es niña (interpretada por Isabelle Allen), porque de grande es algo así como un maniquí móvil que sigue a su padre por todos lados casi sin chistar. Ellos dos se enamoran “a primera vista” y casi de inmediato se despiden, lo cual hace que este romance sea bastante más platónico.

Ahora, ¿por qué me gusta más la versión de Hopper? Definitivamente, por la música, y la dirección artística (la ambientación, vestuario, maquillaje, etc.). Los personajes más grotescos deambulan como payasos en la posada de los Thenardier; su espíritu circense refleja claramente la vulgaridad. Las actuaciones también son excelentes (aunque aquí creo que ambos filmes “se dan”); Anne Hathaway es capaz de hacernos llorar con su breve interpretación de Fantine (la madre de Cosette), y Helena Bonham Carter, como siempre, sabe interpretar muy bien esos papeles de mujer “creepy”, tan típicos de las películas de su esposo Burton. En contraste, la figura de Cosette es presentada con simplicidad, como quien pretende resaltar su belleza natural y su temperamento dócil. En cuanto a la música, cada pieza es una pequeña obra de arte, pero me quedo con los temas de Fantine (desgarradores),  y los que entonan los estudiantes revolucionarios, tan cargados de un heroísmo que se contagia y se pone a cantarlos.


Estos ingredientes hacen el filme; le dan una tonalidad distinta a todas las adaptaciones anteriores de Los Miserables, colocándole –a mi parece- por encima la versión de 1998.


Trailer de Los Miserables 1998




Trailer de Los Miserables 2012



2 comentarios:

  1. Gran puesta en escena y decoración y medios y también buenas canciones para que todo en 'Los Miserables' acabe sonando huero, vacío, hueco.... Una lástima. Un saludo!

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  2. ¿Te refieres a que no te gustó la película o te refieres al sentimiento desgarrador que transmite?

    Gracias por visitarnos :).

    - Alexiel

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